Buenos Aires, 11 de diciembre de 2025 - Argentina se vistió de gala y se llenó del compás del 2x4 para celebrar, como cada 11 de diciembre, el Día Nacional del Tango, una jornada dedicada a honrar la historia y la trascendencia cultural de este género musical, poético y de danza, declarado Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO en 2009.
Homenaje a Dos Leyendas
La fecha elegida no es casual: conmemora el natalicio de dos figuras fundamentales que marcaron la historia del tango.
Carlos Gardel (1890-1935): El "Zorzal Criollo", la voz máxima, el que consolidó el tango canción y lo proyectó al estrellato internacional, llevando las historias urbanas y el sentir rioplatense a todo el mundo.
Julio de Caro (1899-1980): El compositor y director de orquesta que revolucionó el tango instrumental con su estilo innovador y sofisticado, siendo uno de los precursores de la llamada "Guardia Nueva".
La iniciativa de establecer esta efeméride provino del productor y promotor artístico Ben Molar, quien luchó durante años para que la fecha fuera oficializada por decreto en 1977.
Milongas y Eventos en Todo el País
La celebración se tradujo en una intensa agenda de actividades a lo largo y ancho del país, con especial énfasis en la Ciudad de Buenos Aires y sus tradicionales barrios.
Milongas al aire libre: Espacios públicos se convirtieron en pistas de baile improvisadas, donde bailarines profesionales y amateurs se dieron cita para practicar el abrazo tanguero.
Conciertos y espectáculos: Orquestas típicas, cantantes y ensambles ofrecieron recitales que recorrieron desde los tangos clásicos hasta las propuestas más contemporáneas, como el Tango Nuevo.
Actividades de difusión: Museos, bibliotecas y clubes de barrio se sumaron con exposiciones de vestuario, charlas académicas y proyecciones de películas icónicas del género.
Funcionarios de cultura destacaron la importancia de la jornada para "preservar el patrimonio sonoro y visual del tango" y reforzar el valor de esta expresión que combina la melancolía del bandoneón, la poesía del suburbio y la sensualidad del baile.
El tango, que nació a fines del siglo XIX en los arrabales y puertos del Río de la Plata, sigue más vivo que nunca, atrayendo a nuevas generaciones de músicos, letristas y bailarines que aseguran su continuidad como símbolo perdurable de la identidad argentina.

